El Túnel de La Canda,también conocido como portilla de la Canda situado entre Zamora y Ourense, es uno de los elementos más significativos del Corredor Norte‑Noroeste de Alta Velocidad Madrid–Galicia. Su ejecución supuso un desafío técnico excepcional debido a la geología del macizo, la longitud del trazado y la necesidad de mantener ritmos de avance constantes en un entorno de alta montaña.
Según los datos oficiales, el volumen total excavado superó 1.402.513 m³, una magnitud que refleja la complejidad del proyecto.
El proyecto no consistió en un único túnel, sino un conjunto de túneles y estructuras subterráneas que funcionan como un sistema integrado para la línea de alta velocidad.
La excavación se realizó mediante método convencional en mina, una técnica imprescindible en zonas de montaña donde la geología presenta variaciones bruscas. El proceso combinó:
La obra combinó varios tipos de estructuras:
El túnel de La Canda presentó varios desafíos:
El uso de un encofrado autoportante especializado permitió mantener un ritmo de obra estable y seguro, reduciendo tiempos y mejorando la calidad del revestimiento.
El revestimiento interior del túnel se ejecutó mediante una solución a medida y es aquí donde Caldibe tuvo un papel determinante fabricando un encofrado de acero de gran capacidad, para cumplir con los requerimientos específicos para este proyecto.
El objetivo del encofrado era garantizar un revestimiento continuo, uniforme y resistente, capaz de soportar altas presiones de hormigonado, variaciones geométricas del túnel y condiciones de trabajo en un entorno confinado y de difícil acceso.
Aunque todos los encofrados comparten una serie de principios constructivos comunes, el fabricado por Caldibe para el túnel de La Canda, cumplía con los siguientes requerimientos:
Encofrado fabricado en acero estructural S275/S355, compuesto por paneles curvos que reproducen la geometría interior del túnel y con refuerzos longitudinales y transversales para evitar deformaciones bajo carga.
El encofrado no depende del terreno ni de elementos externos sino que se apoya sobre un carro metálico de traslación, también fabricado por Caldibe, que le permite avanzar tramo a tramo sin desmontajes complejos (aquí os dejamos el carro de La Canda).
El encofrado está diseñado para ciclos de hormigonado de entre 12 y 18 metros, preparado para soportar presiones de hormigón fresco superiores a 60–80 kN/m², habituales en túneles ferroviarios y equipado con plataformas de trabajo, barandillas y sistemas de seguridad integrados.
La curvatura y rigidez del encofrado permiten obtener un acabado interior uniforme, sin coqueras ni deformaciones. Esto es esencial para la durabilidad del túnel y para la futura instalación de equipamientos ferroviarios.
El encofrado metálico fabricado por Caldibe fue un elemento esencial en la construcción del Túnel del Puerto de la Canda. Su diseño robusto, su capacidad autoportante y su precisión geométrica permitieron ejecutar un revestimiento continuo, seguro y de alta calidad en uno de los túneles más importantes del corredor ferroviario hacia Galicia.