El proyecto ferroviario Soběslav–Doubí, situado en el sur de la República Checa, forma parte del ambicioso plan de modernización del IV Corredor Ferroviario del país. Este tramo, históricamente una línea monovía con limitaciones de velocidad y capacidad, ha sido completamente transformado en una infraestructura moderna, segura y preparada para trenes de alta velocidad.
La actuación consistió en la construcción de una nueva doble vía de 8,8 km, diseñada para permitir velocidades de hasta 200 km/h una vez instalado el sistema europeo de control ferroviario ETCS. Actualmente, los trenes ya circulan a 160 km/h, lo que ha reducido significativamente los tiempos de viaje entre Praga y el sur de Bohemia.
Además de la duplicación de vía, el proyecto incluyó la eliminación de todos los pasos a nivel, la construcción de nuevos pasos inferiores y superiores, la creación de nuevas paradas como Myslkovice, y la reubicación de plataformas en Doubí u Tábora, mejorando la accesibilidad y la seguridad del corredor.
El tramo Soběslav–Doubí no solo destaca por su modernización funcional, sino también por la magnitud de sus estructuras:
En conclusión, los principales objetivos del proyecto fueron aumentar la velocidad e incrementar la capacidad y regularidad del tráfico ferroviario. Con la antigua vía, al ser única, eran habituales los cuellos de botella y retrasos en sus recorridos. La seguridad era otro punto importante a tratar, suprimiendo los pasos a nivel.
El túnel Zveroticky fue una de las infraestructuras más representativas del proyecto de modernización de la línea. Su construcción destacó por la complejidad técnica, los condicionantes geotécnicos y la necesidad de emplear soluciones de ingeniería avanzadas. Entre ellas, destaca su encofrado para túnel, una pieza clave para ejecutar el revestimiento interior con precisión, seguridad y repetitividad.
Este túnel forma parte de una infraestructura ferroviaria estratégica que requería soluciones constructivas robustas y adaptadas a las exigencias del terreno.
En el año 2020 nos solicitaron la fabricación de un sistema de encofrado a medida para este proyecto. Este encofrado, con un peso final de 47 toneladas, fue diseñado para trabajar en un espacio reducido, soportar cargas de hormigón significativas y permitir un montaje y desmontaje eficiente dentro del túnel. Sus principales ventajas fueron la robustez, precisión, recurrencia de uso y seguridad. La colaboración entre PERI y Caldibe fue esencial para adaptar el encofrado a las especificaciones técnicas del túnel.
Durante las obras se descubrió un poblado y cementerio de la Edad del Hierro justo en la traza prevista para la nueva vía. Este hallazgo arqueológico obligó a realizar excavaciones de emergencia y retrasó parte del calendario de obra, convirtiéndose en uno de los episodios más singulares del proyecto.
La construcción del túnel Zveroticky es un ejemplo de cómo la ingeniería moderna y la fabricación especializada pueden resolver los retos más exigentes en obras civiles. El uso de un encofrado para túnel permitió ejecutar el revestimiento interior del túnel con una precisión excepcional, manteniendo la geometría de las 37 correas de hormigón armado y garantizando la seguridad en cada fase del proceso. Gracias a la colaboración entre Caldibe y la ingeniería PERI, se desarrolló una solución de encofrado robusta, eficiente y adaptada a las necesidades del proyecto ferroviario Soběslav–Doubí, garantizando la calidad estructural del revestimiento interior, consolidando este túnel como un referente en la construcción de infraestructuras ferroviarias en la República Checa.